Le he estado dando vueltas a lo que escribiré sobre mis 27 años. Cómo demonios podría desglosar todo lo que viví este año.
Como es costumbre, cada que cumplo años escribo una introspección. Este será largo, así que aquí van mis veintisiete:
Lo que es 24 y 31 son días que rara vez paso con alguien. Suelo pedir una pizza, ver películas, jugar y dormir temprano. Esto cambió.
El 24 la pasé con mi mejor amiga Charlotte, cenando y tomando un ponche delicioso preparado por su tía y el fin de año de 2022, la pasé con mi mejor amiga Maya y su familia, lo cual fue tan bonito, porque comimos un montón, contamos viejas historias, creamos nuevas anécdotas; ahora sí que el Año Nuevo lo iniciamos como lo terminamos, jugando juegos de mesa hasta las 8 am. Realmente con Maya he vivido momentos tan bonitos, tristes y de todo en realidad.
Hablando de juegos de mesa, entré a un grupo de Brujas que se formó en el edificio donde vivo. En el cual, varios vecinos jugábamos cada martes a las 8 de la noche. Y sí, hubo amor, desamor, confusión e historias mal interpretadas, diversión, drama, arrepentimiento, tú nómbralo. Además conocí increíbles vecinos que hoy en día somos amigos (como Aureliano, Aylin, Mariana, Láurel) y seguimos saliendo de vez en cuando, platicando e incluso hacemos home office juntos. Ayer sin planearlo cenamos taquitos, la prima de Aureliano se puso a resanar una pared mientras escuchábamos música, Aylin y yo solo platicamos viéndolos resanar y al final, terminamos comiendo pastel de zanahoria viendo love is blind.
Obviamente fue un año de pláticas largas sobre amor, trabajo, vida con Bere y Magda, quienes conocí en mi trabajo anterior y por fortuna mantenemos una amistad muy bonita.
También fue un año lleno de viajes. El primero fue ir al mar, conocí varios cenotes, nuevos amigos, fui a mi primer Isla. Estuve casi tres semanas recorriendo Cancún, Playa del Carmen e islas mujeres, realmente siempre hay algo mágico en vivir el atardecer entre las olas y la brisa salada. Realmente mi amigo Peter, una cita que no recuerdo su nombre y Abel, fueron buenos guías turísticos, gracias por aceptarme y compartir conmigo su día a día.
Después del mar, viví 3 conciertos que fueron intensos. A mis top 3 favoritas. Pude ver a Lana del Rey, Taylor Swift y Adele.
Fui la primera noche, sí la noche de la onda explosiva de brujería, con dos de mis mejores amigas, Monse y Charlotte. Juntos escuchamos canciones nuevas de Lana en vivo como el intro de A&W, The Grants, Norman F*cking Rockwell, Cinnamon Girl, did you know that there’s a tunnel under ocean boulevard?, así como de álbumes anteriores como mi favorito, Ultraviolence. Además, fue un momento bonito porque Monse, Charlotte y yo escuchábamos a Lana durante nuestra preparatoria, y fue la primera vez que Mon la vio en vivo.
Con Taylor Swift, fue toda una vivencia extraña. Empezando con la compra de boletos… me volví viral. Así es, soy el chico que gastó 79 mil pesos. Fue chistoso, extraño y horrible. Algunos dijeron que yo era un revendedor, que yo era un mantenido niño de papis, que había vendido un terreno, que había vendido mi casa, videos en TikTok sobre la desigualdad económica, etc, etc, etc. Hasta tuve mis 5 minutos en noticias de tv y toda la cosa.
Solo para tener mi momento de claridad:
Me reuní con unos amigos para comprar los boletos de Taylor, cuando los tuvimos nos emocionamos mucho, quise compartir la captura de los boletos (cómo hacemos muchos) y antes de publicarlo, un amigo me dijo “espera, tapa los lugares” a lo que yo hice caso, lo compartí y seguimos festejando de haber conseguido boletos. El resto pues, ya lo saben.
Lo que fue reunirme con mis amigos como Charlotte, Rho, Aureliano, Aylin y hacer pulseras de muchas canciones de Taylor fue algo mágico. También pude hacer pulseras con mi prima, mi mamá y mi hermana. Fue un momento cálido.
Fui a la primer noche con Charlotte, mi hermana y mi prima. Fue surreal. Cantar todas las eras con Taylor en un estadio lleno de swifties, al lado de Charlotte con quien viví mi adolescencia con soundtracks que incluían canciones de Taylor. Además tuve una mini interacción con Taylor que por fortuna tengo grabada, y creo que mis amigos ya están hartos de tanto que se las enseño.
La segunda noche fue con Aureliano, Aylin (en su cumpleaños) y Charlotte. Fue tan divertido, tener nuestro outfit, gritar juntos cada bridge.
Y bueno… sobre Adele. Qué puedo decir. Adele representa muchas de mis aspiraciones, realmente la admiro, tuve mi crush con esa mujer tan bella, la dibujaba cada que podía. Para mí, 30 fue un gran álbum que me gustó un montón, con canciones que me identifican por todo lo que expresan.
Por eso, días antes, hice una cuenta regresiva tocando algunas canciones de Adele, y quién lo diría, Adele y la cuenta oficial de fans, AdeleAccess, los vieron. Mi hermana, quien fue conmigo al concierto, me dijo que debíamos llevarle un Simi, así que le pedí a mi mejor amigo Víctor que nos ayudara, y bueno. Quien diría que el día del concierto se lo entregamos en persona, directo a sus manos, a la mismísima Adele. Que además, se tomó una foto con nosotros, durante un live con muchos daydreamers viviendo ese momento con nosotros.
Terminó en un momento que siempre tendré presente, además que fue un viaje cool de hermanos, con muchísimas anécdotas. Ahora podemos decir que estuvimos en un concierto al lado de Paul McCartney, Bon Jovi, y Martín Short.
Hablando de anécdotas, por primera vez pude hacer un arreglo floral bien bonito, armar una mesa cool con quesos, jamones, decorarla y ser un mesero, todo en el mismo día. Fue bien pesado pero satisfactorio y lo mejor de todo, que pude ayudar al increíble de René con esto. Claro, esto lo cuento como una gran victoria personal porque, suelo ser muy torpe al cargar cosas, siempre se me cae todo, además de tropezarme muy seguido. Además, HO con René en su oficina, platicar de mil cosas y comer rico, fue algo que le agregó mucho a este año.
Quiero mencionar que fue un año de todo tipo de emociones intensas, pero no todas fueron positivas. También ocurrieron situaciones fuera de nuestro control que me preocupan, que nos enseñan que no siempre sabremos cómo responder a dichas situaciones. Entre miedo a la incertidumbre, cambios en dinámicas de relaciones, pérdidas y noches de suspenso, siempre habrá recordatorios que la vida es muy frágil, nuestro entorno nunca es sólido y todo puede cambiar en un segundo.
Después del mar, cocina, comida, amores, desamores, duelos, casinos y conciertos, pude volver a ver a dos mejores amigos: Arely y Roberto.
Muchos no lo saben pero, Arely fue mi roomie en a Querétaro, me recibió y apoyó en momentos muy cruciales de mi vida, así como Roberto me ha acompañado durante facetas de mi vida tan complicadas, solo que ambos terminaron viviendo en Suiza y en Alemania. Es por lo mismo que verlos es un poco complejo, pero este año los visité y pude ver su vida allá, conocer sus amigos, sus historias en cada pueblo, centro, edificio, puente y parques.
No solo eso, también pude volver a viajar con mi mejor amigo Víctor, y tener momentos entre todos en un contexto tan irreal como estar en otro país con amigos, y beber directo de las fuentes. Con mis amigos pude recorrer Zürich, Lucerna, Frankfurt, Heidelberg, Berlin, Amsterdam, Zaandam, Londres y Paris. Realmente nos echamos nuestro euro-trip.
Fue increíble cantar en karaokes, disfrutar de nuevos sabores al lado de mis amigos y conocer amores de otoño por ahí, fue todo un viaje.
Adicional a todo esto, gracias a Mica, una genio musical y gran amiga, logré continuar con la música, lanzando con Fuse mi primera canción soft rock bajo mi nombre artístico. Sé que esto es solo el inicio de muchas cosas, pero quiero hablar que antes de estos primeros pasos, siempre está Mica guiándome en todo, escuchando las mil maquetas de música que hago, pasando ya años trabajando juntos en la producción de mi música. Ella hace magia.
También quiero mencionar que sigo trabajando en un equipo increíble, con una jefa extraordinaria, y que he aprendido un montón.
Por fortuna cuento con amigos tan increíbles y aún hay tantas historias que me falta incluir aquí, tantas personas que son parte de mi vida.
No sé qué me deparan mis 28 años. Pero algo puedo asegurar, mis 27 fueron un cambio en mi forma de ser. Puedo asegurar que no soy el mismo.
Gracias a todas las personas que me han acompañado este año, que compartieron conmigo algo tan valioso como lo es el tiempo y el cariño. Espero poder pasar todavía más tiempo con todos y cada uno de ustedes.
Los quiero mucho.
Aquí mi ultima foto de mis 27 años.
