Parte 1: El Jardín Amarillo
Parte 2: Pizzas en los arcos
Parte 3: Dominó
Parte 4: Café
Parte 5: Piedra Amarilla
Esta es la parte 6
«Entonces, ¿Qué decides, Luis?» Preguntó Maya. Luis se quedó viendo los ojos oscuros de aquella mujer de cabello pelirrojo, en silencio.
Habían pasado 4 días de aquella gran noche de Luis con Guillermo. Laura aconsejó a Luis que no perdiera tiempo en llamarle a Maya para que ella le contara lo que tenía que contarle. «Mañana yo iré con Vicky, estoy segura que podré preguntarle sobre aquel chico Guillermo.» Decidió Laura. «Vicky sabe todos los chismes de Morelia, ella y el grupo, ya sabes, Víctor con su novio Panchito.» dijo Laura, tomó un sorbo de su café y continuó «Estoy segura que podré iniciar la investigación con ellos tres. Si lo que te dice Maya concuerda con lo que yo averigüe, podrás confrontar a Guillermo.»
«No lo sé Lau, no me siento cómodo con la idea de que más personas se enteren.» Comentó Luis, a lo que Laura le respondió «Mi consejo es que vayas directo con Guillermo a decirle que te cuente la verdad, sin endulzar nada.» Tomó un breve sorbo de café y continuó «o que te confirme que no ha hecho nada cómo para ser acusado de algo. Pero tú insistes en ir con Maya, entonces yo insisto en ir con Vicky, Víctor y Panchito.» Luis se quedó pensando, agarró el collar que le había regalado Guillermo y sonrió.
Dejando a un lado la incógnita de aquella cita, Luis sentía su corazón latir fuerte al recordar cómo sintió al agarrar la mano de Guillermo. Sus dedos delgados, suaves, cálidos. El aroma a madera inundó sus pulmones, aun sin necesidad de que en ese momento algo provocará ese olor mas qué el recuerdo de Guillermo y su sonrisa. Laura vió con cariño a Luis, le sonrió y finalizó la conversación. «Ay, mi niño, sólo recuerda, el amor no debe ser complicado. Me encanta la idea de que salgas con este chico, es apuesto y se ven lindos juntos.» Dicho esto, Laura se fue a ver la repetición de su novela de las 10 y Luis se fue a su cuarto, habló con Verónica quien coincidió en hablar con Maya. «Entonces, Luis, mañana te veo en las malteadas del señor Jorge a las dos.» Terminó Verónica la llamada.
Aquellos 4 días fueron extraños. Luis y Verónica habían tomado más malteadas de las que jamás pensaron que podrían tomar. Una ocasión Guillermo pasó caminando para llegar a la tienda de videojuegos cuando se dio cuenta que se encontraban allí aquellos dos, por lo que decidió entrar a pedir una. Si bien, Guillermo y Luis habían tenido una increíble noche, se olvidaron de intercambiar números telefónicos, por lo que aquélla vez era la primera vez que se veían después de su primer cita.Luis y Verónica se quedaron helados al ver a Guillermo entrar a las malteadas del señor Jorge. Guillermo pidió una, se giró y saludó a Luis con un gesto de su mano, sonriendo, a lo que Luis, quien estaba tomando su malteada, le sonrió de vuelta sin pensar, lo que provocó que el líquido de la malteada se le escapara por la boca. Verónica le pasó una servilleta a Luis, Guillermo río y se acercó a ellos. «¿Estás bien, Pequeño?» Preguntó, a lo que Luis sonrojado contestó «Sí, y tú, ¿cómo te encuentras?» Guillermo llevó su mano al bolsillo, sacó su celular, lo desbloqueó y se lo pasó a Luis. «Bien, pero estaría mejor si pudiera hablar contigo más seguido. ¿Puedes guardar tu número?» Verónica sacó su celular para dictarle el número al Luis, ya que él olvidó todo en ese momento. «Gracias, Verónica, un gusto verte.» Saludó Guillermo. El señor Jorge avisó que la malteada estaba lista, Guillermo la tomó, pagó y se fue, despidiéndose con otro gesto de la mano y dijo «No vendré por unos días, pero nos hablamos por mensaje, nos vemos pronto pequeño. Cuídense ambos»
Otras ocasiones no fueron tan lindas como aquella, no por Guillermo, si no por Rodrigo, quien se había vuelto insoportable. Cada oportunidad de comportarse como un patán la aprovechó al máximo. 2 de los 4 días, Luis y Verónica fueron a la tienda de videojuegos para jugar y hablar las teorías del pasado de Guillermo. En esos 2 días Verónica se topó con Rodrigo en cada pasillo, él sonrió y dijo cualquier tontería para hacer sonrojar a Verónica. El segundo día le dijo «Hola princesa» lo cual hizo enojar a Verónica, quien por fortuna traía una botella de agua en su mano derecha y le echó el agua que contenía la misma, finalmente dijo «No me vuelvas a decir princesa, idiota.»
Debido a ello, Luis propuso que dejaran de ir a la tienda de videojuegos, pero Verónica insistió en qué no dejaría de disfrutar sus tardes con Luis en la tienda de videojuegos por culpa de Rodrigo. «le echaré todas las botellas de agua que sean necesarias» dijo Verónica. Sin embargo, el cuarto día que regresaron a la tienda de videojuegos, Luis decidió ser quien iría a cambiar el juego de mesa, por lo que Verónica se quedó sola esperando en la mesa cuando Rodrigo se sentó a su lado. Verónica lo volteó a ver y dijo «Ya vete, estoy aquí sentada con mi mejor amigo.» A lo que él respondió «Podríamos irnos a dónde tú quieras, yo invito.» Verónica puso los ojos en blanco, estaba por agarrar su botella de agua lista para vaciarla en Rodrigo, cuando una chica de cabello negro, cejas pobladas, ojos negros y labios carnosos se acercó y dijo «Ella no está interesada en ti ni en ningún hombre en realidad, está conmigo.» Verónica y Rodrigo voltearon a ver a aquella chica, quién se veía firme, con ojos desafiantes. «Piérdete.» Terminó aquella chica, a lo que Rodrigo se levantó y se fue.
Verónica se sorprendió por lo ocurrido y dijo «gracias» a lo que la chica sonrió respondiendo «no hay de qué, los hombres como él son lo peor, así que, no te preocupes.» Se dio la vuelta y se fue.
Después de aquella situación, Verónica se quedó pensando y una vez que llegó Luis le dijo «Llama a Maya y escucha lo que deba decirte, si alargamos más esta situación, sólo te estarás torturando.» Luis asintió, dejó el juego en la mesa, agarró su celular, sacó la servilleta y marcó el número.
Quedaron de verse aquella misma noche, en un café cerca del jardín amarillo, a las 8 Pm. Una vez que llegó la hora, Luis entró por las puertas de aquel café y vio a lo lejos a Maya, quien le sonrió y lo saludó desde su asiento. Una vez que se sentaron, Luis pidió un café, Maya ya tenía su bebida y comenzaron a hablar.»Gracias por aceptar platicar conmigo, Luis, sé que debes tener un montón de preguntas, así que, adelante.» Dijo Maya, viendo fijamente el collar de la piedra amarilla que colgaba del cuello de Luis, quién hizo la primer pregunta «¿Por qué yo saldría lastimado?»
«Verás, lo que estoy por decirte podrá ser algo poco creíble, pero confío en que me vas a escuchar con la mente abierta.» Dijo Maya, Luis asintió, por lo que ella continuó «primero quiero explicarte esto. El amor entre un brujo y un humano es complejo, algo que si bien no es prohibido, es devastador para el humano.» Luis abrió los ojos mostrando una reacción incrédula, sin embargo, continuó escuchando a Maya. «La magia jamás ha sido algo real para los humanos, no porque esta sea invisible, más bien, porque no puede ser recordada por los no brujos.»Al escuchar aquellas palabras, Luis agarró de manera inconsciente el collar que le regaló Guillermo.»Cada vez que un humano vive un momento mágico, al momento de volver a su realidad, a la normalidad que están acostumbrados, su mente no podrá recordarlo, siempre olvidará ese recuerdo.» Explicó Maya, quién se detuvo un momento a ver su bebida, suspiró y continuó «Lamento decirte esto Luis, pero Guillermo es un brujo, por lo que, cada que Guillermo deje salir magia a tu lado, tú tendrás un momento que se eliminará de tu memoria, un recuerdo que jamás podrás recordar.» Maya se detuvo un momento en lo que llegó el mesero con el café de Luis y el postre que había pedido ella, agradeció la atención y una vez que el mesero se fue, continuó «Una vez que eres brujo, la magia sale, no es algo que puedas evitar ya que, no eres dueño de la magia, no te pertenece. Así que, si estás con Guillermo, sea a propósito o de manera inconsciente, vivirás momentos de magia, por lo que llegará un momento en el que tendrás problemas serios de memoria, como olvidar quién es tu madre o quiénes son tus amigos.»
«¿Por qué aseguras que Guillermo es un brujo?» Preguntó Luis, a lo que Maya respondió «Porque yo le concedí sus poderes.»Luis hizo un ligero movimiento de sorpresa con su cabeza, sostuvo más fuerte el café con sus manos y preguntó «¿Cómo que tú se lo concediste?» A lo que Maya comió un pedazo de su postre, lo saboreó, sonrió y dijo «Pero qué delicioso platillo, no había probado este.» Se comió un segundo bocado, sonrió y continuó «Mi nombre es Maya, pero también me conocen como Teko. Soy la Reina de los brujos, ya que yo soy dueña de la magia y proveo la facultad de que un humano pueda convertirse en brujo.»
Luis se confundió aun más, no sabía si creer en lo que estaba escuchando, sin embargo, decidió seguir preguntando. «¿Y cómo es que eliges a un humano para ser brujo? ¿Por qué Guillermo es un brujo? ¿Para qué?»
Maya volteó a ver su bebida, después los ojos de Luis y nuevamente, se fijó en el collar. «Verás, hay dos maneras para que una persona se vuelva brujo. La primera es cuando es elegido por mí, lo cual, Luis, no es algo que ocurre todos los días.» Comentó Maya, comió otro pedazo de su postre y continuó «Siempre observo la línea de vida de las personas, las decisiones qué toman o su corazón, créeme, este puede ser leído desde que uno es pequeño.» Luis tomó un sorbo de su café y preguntó «¿Cuál es la segunda?» A lo que Maya respondió «La segunda es cuando escucho a un humano pedir ser brujo, a ellos les doy una prueba. Envío uno de mis gatos negros que rondan por ahí, y veo que sucede. Si el humano es responsable, le buscará un hogar, le dará comida o lo llevará a su hogar.» Dijo Maya, después dio otro bocado de su postre y continuó «Si no hace ninguna de las anteriores, es un no definitivo, si le consigue un hogar se habrá ganado 3 deseos, pero no será un brujo, aunque tampoco el que se lo lleve a casa es una segura respuesta.» Luis se quedó recordando los gatos negros que alguna vez llegó a ver a su al rededor, por lo que preguntó «¿Qué es lo que debe pasar con ese gato para que un humano se pueda volver brujo?»»El humano debe ganarse el cariño del gato negro. Lo cual únicamente sucede si el alma es honesta, cálida y leal.» Respondió Maya.
Luis se quedó pensando en aquello, y preguntó «¿Cuál de las 2 formas ocurrió con Guillermo?»Maya se quedó viendo una vez aquel collar y respondió «¿No te ha dicho que tiene a su compañero gato? Creo que lo llamó señor bigotes.» Luis se quedó boca abierto ante tal información, le tomó unos segundos pero comprendió lo que aquello significaba.
El que Guillermo buscara ser brujo significaba que era decisión de él, era lo que Guillermo quería ser. Y al ser brujo, estar con Luis podía resultar, con el paso del tiempo, en pérdida de memoria. Se quedó pensando por un momento y notó que no recordaba con claridad algunos momentos de la cita que tuvo con Guillermo hace 4 noches. Aquello hizo que sus latido se detuviera de una manera triste y dijo «Entonces, si decido estar con Guillermo, sería sacrificar mi memoria, lo cual haría que eventualmente no pueda… ¿No pueda recordar a mí madre? O a Verónica, ni a Guillermo mismo, ¿Acaso sería así?» Maya lo volteó a ver y respondió «Así es. Y eso no es todo, hay otro tema en relación a lo que conlleva ser brujo.»
Luis, ante la idea de tener 16 años y olvidar quién era su mamá o su mejor amiga, se llenó de sentimientos intensos ya que la decisión era obvia, jamás dejaría a su familia a un lado por una persona, pero realmente estaba ilusionado con la idea de conocer a Guillermo y llenarse de ese aroma a madera por más tiempo. Debido a lo anterior, Luis empezó a tener lágrimas en sus ojos, sin embargo, respiró profundo y preguntó «¿Qué conlleva ser brujo?»Maya tomó un sorbo de su bebida y dijo «Yo concedo la magia, pero eso es como regalar un coche. No funcionará sin combustible. Podríamos decir que el coche es la autorización de hacer magia y el combustible sería la vida.»
Al escuchar esto, Luis se llevó sus manos a la boca, ahogando un gritó y preguntó «¿Eso qué significa? ¿Acaso Guillermo pierde tiempo de vida cada que hace magia?» A lo que Maya respondió «Algo así, más bien, el hecho de ya ser mago y tener magia, consume tiempo de su vida.»
En ese momento, Luis al tener el sabor amargo de lo que sería una vida sin recordar a su mamá ni a su mejor amiga, la idea de que no sólo no podría seguir saliendo con Guillermo, si no que también no le quedaba mucho tiempo de vida, fueron demasiado para un chico de 16 años, por lo que no logró contener más sus emociones.
Perdió el control del volumen de su voz y dejando caer sus lágrimas dijo «Entonces Guillermo está muriendo cada vez que hace magia, debes detenerlo. Por favor, debes detenerlo.» A lo que Maya respondió «No, porque es su decisión.» A lo que Luis perdió la razón ante el miedo que le provocaron esas últimas palabras.
Maya se percató que los demás estaban observando la escena, prestando atención a lo que ocurría, por lo que con magia, agarró a Luis y ambos desaparecieron de la cafetería, para luego aparecer flotando en el aire, arriba de ésta. Luis siguió llorando, diciendo que aquello no podía ser real. Maya intentó calmarlo, pero Luis no le hizo caso, por lo que decidió quitarle temporalmente la voz con magia. Luis abrió sus ojos ante la sorpresa de quedarse sin voz, apretó su collar con fuerza y miedo, mientras que Maya dijo «Quiero evitarte ese futuro, todos merecemos un amor que se quede, que viva los más años que sean posibles y más que eso, vivir una vida llena de memorias dulces, tristes y amorosas. Memorias que puedas recordar.» Luis intentó gritar, sin éxito, a lo que Maya continuó «Si te quedas con Guillermo, únicamente vivirás su pronta muerte y lo peor de todo, será que tu memoria fallará. Tú familia, amigos y tú mismo merecen más.»
Luis estaba desesperado, por lo que pensó en Guillermo, recordó sus ojos y con el amor que sentía por él, agarró su collar y dijo en voz casi inaudible el nombre de Guillermo. De un momento a otro, Guillermo apareció a su lado, flotando en el aire, se acercó a Luis y lo abrazó fuerte. Maya se quedó viendo a ambos y lo saludó «Hace tiempo que no te veía, Guillermo.» A lo que él, con una sonrisa, respondió «Hola, Maya. Cuando Luis me contó, la otra noche, que una chica le había dado su número anotado en una servilleta, temí que fueras tú.»
Luis seguía llorando escondiendo su rostro en el pecho de Guillermo, quién lo seguía abrazando fuerte. Maya sonrió y dijo «Sé que te gusta el chico Guillermo, lo puedo notar. Pero, sabes lo que eso puede significar para él.» Guillermo cerró los ojos, acercó su cabeza a Luis y respondió «Jamás le haría daño a mi pequeño, porque tienes razón, me gusta mucho.»Ambos seguían flotando en el cielo, aún cuando las gotas de lluvia empezaron a ser presentes.
Maya se quedó viendo a Luis, sonrió y luego volteó a ver a Guillermo y le dijo «Si quieres estar con él, no es algo que voy a prohibir, pero hay una manera en que nadie salga herido, si decides esa manera, ya sabes lo que tienes que hacer.» A lo que Guillermo sonrió y respondió «No es una decisión que deba hacer sólo, lo hablaré con Luis. Lo decidiremos juntos.»
Maya soltó un largo suspiro y dijo «Aún cuando Luis toque el suelo para dormir esta noche, permitiré que recuerde lo sucedido por 3 días.» A lo que Guillermo asintió. Maya volteó a ver a Luis y dijo «Haré que Luis se quede dormido en cuanto emprendas el viaje a casa, ya fue mucho para él.» Guillermo sonrió y Maya empezó a desaparecer, pero antes de desvanecerse por completo finalizó «Por cierto, te equivocas en creer que es una decisión de ambos, él jamás podrá pedirte que dejes de ser lo que más quieres.»Una vez que dijo aquellas palabras, desapareció dejando a Luis y Guillermo solos. Guillermo acarició el cabello de Luis y le dijo «Pequeño, no llores por mí. Me gusta ser brujo» Luis entre lágrimas respondió «Pero te está quitando vida, ¿Por qué quieres ser brujo?» Guillermo abrazó más fuerte a Luis y respondió «Es una historia que deberé contarte más adelante, pero ahora te llevaré a tu casa. Debes descansar. » Guillermo llevó a Luis, quién se quedó dormido entre los brazos de Guillermo, hasta el jardín Amarillo y una vez que confirmó que Laura no estuviera fuera, entró al cuarto de Luis por el balcón, para dejarlo en su cama. Una vez que lo recostó en el colchón, estaba listo para irse cuando se encontró a Laura en la puerta.Guillermo saltó de la sorpresa y Laura dijo «Lo sabía. Temía que fueras un brujo.»
Guillermo se quedó atónito ante la respuesta de Laura, quién se acercó a Luis, lo empezó a acariciar y notó que los párpados de Luis estaban algo hinchados, por lo que comprendió que había llorado, así que dijo «Guillermo, sé lo que sucederá si esto continúa. Lo cual, no puedo permitir. Siempre he impulsado a Luis para ser alguien libre, alguien que quiera vivir su vida, lo cual no sucederá contigo.» Laura lo volteó a ver, con ojos tristes y continuó «Te pido por favor que te vayas, no te quiero ver aquí.»Guillermo se espantó ante aquella interacción, se quedó pasando viendo los ojos de Laura, desanimada, por lo que no pudo evitar preguntar «¿Cómo sabía de los brujos?» Laura volteó a ver a Luis, le dio un beso en la frente y comentó «Te explicaré sólo para que entiendas lo delicado de toda esta situación.» Laura tardó unos minutos en continuar, Guillermo espero paciente hasta que ella continuó «El padre de Luis también es un brujo, pero su madre no.» Guillermo se hizo para atrás repitiendo «¿Su madre?» A lo que Laura contestó «Así es, su madre Rosa, mi hermana. Al momento de que su papá se enteró que Rosa estaba embarazada, decidió dejar a ambos, por el miedo de que Luis también pudiera perder la memoria.»
Laura se sentó al lado de Luis, tomó un largo suspiro y continuó «Cómo era un embarazo de un brujo y una humana, Teko se encargó de realizar el seguimiento, se hizo pasar por la doctora Maya.» Laura dejó salir otro suspiro y continuó «Rosa murió en el parto, por lo que Teko llevó a Luis hasta mis manos y me dio la noticia. Me preguntó si yo me haría cargo de Luis, a lo que yo respondí que sí, sin pensarlo.» Guillermo se quedó asombrado ante tal historia. Laura se detuvo uno momento para recuperar la respiración y prosiguió «Teko dijo que este era el primer nacimiento así, por lo que necesitaría estar al pendiente. Me dijo que si plantaba este jardín y pintaba la casa de amarillo, las flores me ayudarían con un conjuro a mantener mi memoria de manera temporal.» Luis se movió para girarse al lado de la ventana, Laura siguió acariciando su cabello y terminó de contar «Así como absorber la magia al rededor de Luis. Ya que al ser hijo de un brujo, la magia fluye de manera natural, pero al ser hijo de una humana, merece tener la decisión de ser brujo o no.»
Guillermo no supo qué hacer, más que decir «Lo siento» a lo que Laura respondió «Por favor vete.» Laura soltó otro suspiro y Guillermo dijo «Me iré, sólo déjeme decirle que Teko…» A lo que Laura respondió «Teko ya habló conmigo hace un momento. Dejemos descansar a Luis, yo hablaré con él en la mañana.» Una vez que Guillermo no tuvo nada más que decir, volteó a ver a Luis, sonrió y dijo «Sé que Luis estará bien, Lau, gracias por explicarme.» Lau lo volteó a ver, sonrió y respondió «Ojalá no fueras brujo, hacen bonita pareja.»Ambos se rieron y Guillermo se fue, desapareciendo en el balcón.
Siguiente parte: Oikonos
