Parte 1: El jardín amarillo
Parte 2: Pizzas en los arcos
Parte 3: Dominó
Esta es la parte 4:
Después de arreglarse, Luis se sentó en la cama, Verónica se quedó parada y hablaron sobre cada escenario, Verónica pensó en todo ese rato de qué manera contarle a Luis lo ocurrido hasta que decidió que no había tiempo de suavizar el tema
«Luis, tengo que contarte algo». Dijo Verónica, a lo que Luis le insistió que ella continuara. «En la tarde mientras te estaba esperando en las malteadas del Sr. Jorge, Rodrigo entró y me saludó.» Contó Verónica, a lo que Luis la interrumpió «¿Por qué no me lo habías contado? No inventes, ¿Qué te dijo? ¿Cómo estabas tú? Estabas sentada o parada, ya sabes que es mejor que nos vean sentados para que no nos vean el lado malo. ¿Cómo te vio? ¿Qué te dijo cuándo te vio?» Preguntó Luis sin respirar, a lo que Verónica respondió «Estaba sentada, me tomó por sorpresa, pero no hay tiempo para contarte esos detalles, tengo que decirte que la regué.»
Verónica se sentó al lado de Luis en la cama y continuó «Me preguntó mi nombre, se lo dije y cuando yo le pregunté el suyo, se rio diciendo que pensó que ya lo sabía porque Guillermo le contó que tú y yo estábamos especulando sus edades. Me puse nerviosa y él me preguntó que si a mí me gustaba.» Luis al escuchar esto último se giró atónito para verla, y le preguntó «¿Qué le dijiste? No le contestaste que te gusta ¿Verdad?»
«No, le contesté que no me gustaba.»
«Vaya, que alivio. Y entonces qué pasó.» Preguntó Luis. A lo que Verónica respondió «pues al escuchar que no me gustaba a mí, se quedó un momento en silencio y su conclusión fue que entonces a ti te gustaba él.»
Luis se fue para atrás, puso los ojos como platos y dijo «qué horror… Entonces… Si le decías que no me gustaba a mí, era confesar que a ti sí.» Verónica se quedó viendo el techo y terminó de contar diciendo “Así es Luis. Ahora Rodrigo piensa que a ti te gusta. Lo cual me imagino que le contó a Guillermo» Luis se llevó las manos a la cabeza y Verónica se disculpó, a lo que Luis le dijo «no te disculpes, yo hubiera hecho lo mismo.» Verónica soltó un largo suspiro y dijo «ya equis Luis, la verdad siento que Rodrigo se comportó como un tonto creído. Así que, ahorita que llegue Guillermo, si te pregunta, dile que no es cierto, cuéntale la verdad.» Luis la volteó a ver y dijo «No creo que esa sea una buena idea, menos porque te sigue gustando ¿No?» Verónica se quedó pensando un rato y dijo «sí pero no sé, Rodrigo me cayó mal el día de hoy. Fue muy creído, sabes que odio a la gente creída.» Mientras ellos hablaban, no se dieron cuenta que Lau estaba en la puerta y los sorprendió diciendo «Amén por eso Verónica, los hombres creídos son lo peor. Huye de ellos y sálvate.» «Má, ¿Cuánto llevas aquí?» A lo que Lau respondió «Lo suficiente. Mi consejo es, que digas que Rodrigo no le gustó a ninguno de los dos, que Verónica se quedó en silencio porque no supo cómo decirlo de una manera amable y ya, se quitan de problemas. Verito, ya preparé café para nosotras, Luis, Guillermo está abajo.»
Luis y Verónica se levantaron de un salto, Lau bajó las escaleras diciendo «No te preocupes Guillermo, ya viene mi hijo, estaba jugando y creo está apagando el Nintendo.»
«Lo que dijo Lau, estoy de acuerdo. Dile que no quise responder que a nadie de los dos nos gusta Rodrigo y ya… ¿Estás bien Luis? Te ves algo pálido.» «No sé, estoy nervioso.» «No te preocupes Luis, todo estará bien. Lo más probable es que al rato mis papás vengan por mí, así que me llamas por celular en cuanto regreses.» Dicho esto, Verónica lo tomó de la mano y bajaron las escaleras.
Ya que se encontraban en los últimos escalones, Verónica y Luis escucharon a Lau hablando con Guillermo «¿Entonces estás estudiando la universidad? Qué bien, me alegra. Yo sólo quería ser mantenida de pequeña, vaya error, siempre le digo a Luis que por eso debe terminar sus estudios. ¿Quieres otra galleta cariño?» Le ofreció Lau a Guillermo, a lo que él respondió «Ah, sí claro, muchas gracias doña Laura» «Que no me digas doña, dime Lau o no te daré más galletas.»
Luis comenzó a sentir pena, estaba nervioso por todos los motivos que podían existir, a lo que decidió que sería mejor volver a subir y fingir que se sentía mal, pero Lau se dio cuenta y dijo en voz alta «ay, ya estás acá mi niño lindo, Vero, acércate, en lo que Guillermo se va con Luis, será noche de chicas en lo que llegan tus padres. Tienes que contarme de aquel chico, Francisco. Que por cierto, Luis, le dije a Guillermo que por su amabilidad de traerte el celular hasta acá, le vas a invitar unos helados.» Luis se quedó helado ante la idea, no sabía cómo sentirse, odió a su mamá por ese momento tan vergonzoso, pero al mismo tiempo, tendría una cita con Guillermo gracias a ella. Verónica le susurró a Luis que tuviera suerte y se sentó al lado de Lau, Guillermo se levantó, vio a Luis y le dijo «Se me olvidó tu celular en el coche, te lo entrego y vamos por los helados ¿No?» A lo que Luis asintió sonrojado, se despidió de lejos de Lau y Guillermo fue con ella para despedirse, a lo que Lau le dijo «Guillermo, son las 7 de la noche y es sábado, si mi hijo regresa antes de las 10, me voy a decepcionar mucho de ti. ¿Entendido?» A lo que Guillermo se rio y asintió.
Guillermo y Luis salieron del jardín amarillo, Guillermo se adelantó al coche, le abrió la puerta del copiloto y dijo «Por favor, siéntate». Luis lo vio con dudas y preguntó «Pero los helados quedan aquí c-cerca. Podemos llegar caminando sin ningún problema.» Guillermo lo vio con ternura y le respondió «No quiero decepcionar a Laura en nuestra primera cita, no comeremos helado en 3 horas. Tengo dos propuestas, podemos ir a cenar unas hamburguesas muy ricas que conozco por el orquidário de Morelia o vamos al café que está por la catedral. Tú dime pequeño.»
Luis se puso rojo como un tomate, Guillermo le acababa de decir pequeño con su voz tan perfecta, se quedó repitiendo aquella palabra con la voz de Guillermo en su cabeza. Tomó valor, lo volteó a ver y respondió sin tartamudear «vamos al café, platiquemos».
Luis se sentó en el asiento de copiloto, Guillermo cerró la puerta, rodeó el coche y se sentó en la del pilotó. Prendió el coche, el aroma del aire acondicionado llenó cada espacio del coche, así como el olor de la loción que tenía Guillermo. Madera, madera de una linda forma. Luis se quedó pensando en que no había percatado ese olor en Guillermo antes, por lo que se preguntó si se había puesto loción para ir a dejarle el celular. El pensamiento lo animo aún más de lo que ya estaba por toda la situación. Guillermo se giró a Luis y le preguntó si quería poner música, a lo que Luis negó ya que quería conocerlo, saber más de él. Guillermo tomó su celular, reprodujo un álbum de oh Wonder, llevó sus manos al volante y manejó.
Durante el trayecto se hicieron algunas preguntas en relación a la música, a Luis también le gustaba Oh Wonder, así que ambos estaban cantando algunas partes mientras platicaron sobre lo increíble que sería ver a aquel grupo en un concierto, sobre las presentaciones en vivo que se encontraban en YouTube. Luis trataba de no ver tanto a Guillermo, pero para él era algo inevitable, así que lo veía en el reflejo de la ventana en su puerta. Una vez que llegaron al estacionamiento del café, Guillermo bajo y Luis intentó abrir la puerta, pero está se encontraba con seguro, con lo distraído que era no se dio cuenta que Guillermo estaba dando la vuelta para abrirle, así que Luis intentó pasarse al asiento del conductor cuando Guillermo le abrió la puerta y preguntó riéndose «¿Qué haces? Por qué te pasas al lugar del conductor» a lo que Luis apenado respondió «es que no abría la puerta y pensé que quizás no abría y, bueno, gracias». Dicho esto, ambos caminaron a la puerta del café, Guillermo le cedió el paso a Luis, estuvieron en silencio en lo que vieron el lugar que estaba medio lleno, pero con mesas disponibles.
«¿Ya habías venido a este café?» Preguntó Guillermo, Luis respondió «No, no lo conocía.» Guillermo sonrió y dijo «me alegra ser el primero en traerte, este café se llama El Café del buen acompañante, y funciona distinto. Aquí pides por paquetes, cada paquete incluye dos bebidas y algún postre dulce o salado. » Guillermo volteó para ver a Luis y seguir hablando «suelo venir con mi hermana, siempre pedimos el paquete 4 de pareja, nos encanta el sabor vainilla y te sirven dos postres por el precio de uno.» Después de decir aquello, cerró los ojos por un breve momento, sonrió y continuó «Ahora, lo divertido es que hay regalos en cada paquete, pero de acuerdo al paquete te hacen un reto, por ejemplo, existen 6 paquetes. El paquete pareja es una pregunta para ver cuánto se conocen las dos personas, y sí aciertan, no te cobran el postre. Por cierto, ese mesero es nuevo, no lo ubico y vaya que vengo seguido»
Luis se quedó viendo el café, un lugar amplio pero acogedor, con luces de navidad en el techo, cuadros llenos de fotos de clientes frecuentes y comentarios de los mismos. Guillermo se quedó viendo a Luis y preguntó «¿Entonces nos formamos y vemos el menú?» A lo que Luis asintió. Estaban formados viendo el menú, y Luis decidió que el paquete pareja estaba bien ya que le gusta la vainilla, pero no quería decirlo por lo que la palabra «pareja» implicaba, sin embargo, Guillermo vio el menú y le dijo «por mí puede ser paquete divorciados o paquete pareja, ya que me gusta la vainilla. ¿A ti?» Luis estaba por decirle cuando el cajero les dio la bienvenida. «Bienvenidos al café buen acompañante, ¿Saben cómo funciona?» A lo que ambos asintieron. El cajero suspiró de alivio y dijo «perfecto, no tengo que explicar nada. ¿Cuál paquete desean?» Preguntó a lo que Luis respondió «yo quiero un café con vainilla» a lo que el cajero respondió «sólo el café divorciado o pareja tienen vainilla, esto dependerá de tu novio, así que, asumo será paquete pareja. Serían $215 pesos.» Luis y Guillermo se sonrojaron ante aquella suposición, y Guillermo respondió algo nervioso “e-en realidad n-no somos novios, pero yo también quiero vainilla así que el paquete pareja está bien.» El cajero respondió «perfecto, para desbloquear el premio, les pasaré dos hojas, dos plumas, deben anotar la respuesta a la pregunta que les haré, y me pasan la respuesta doblada. Los dos lo dirán al mismo tiempo y si concuerda con lo que dice en los dos papeles, se ganaron el postre gratis. Así que aquí tienen, y la pregunta es ¿Qué es lo que más le gusta hacer a tu pareja?»
Luis se quedó paralizado, pero no quería parecer aburrido, tampoco quería cometer un error, así que se puso a escribir nervioso, no sabía que sería demasiado o que sería muy raro de decir. Guillermo iba a rechazar el reto y pagar sin descuento, pero, al ver que Luis lo estaba haciendo, decidió hacerlo también. Los dos estaban viéndose de re ojo, se tardaron un poco a lo que el cajero los apresuró de manera amable. Entregaron el papel y el cajero les pidió decir su respuesta.
«Así que, tú chico de la camisa azul, ¿qué te gusta hacer? Preguntó el cajero a Guillermo, a lo que él respondió «Jugar videojuegos» el cajero vio la nota y pidió ser más específico «¿De qué consola?» «De Nintendo» respondió Guillermo. El cajero vio la hoja y dijo «correcto. Ahora tú chico de la playera negra de Zelda, ¿Qué te gusta hacer?» Luis respondió «Tomar malteadas» el cajero leyó la nota y preguntó «¿En dónde y con quién?» Luis sintió como un sentimiento cálido inundó sus huesos, ya que significaba que Guillermo estaba al pendiente de él. Guillermo había visto qué hacía y con quién estaba. Luis tomó valentía y respondió «en la tienda de videojuegos con mi mejor amiga Verónica». El cajero leyó la nota y dijo «correcto, ¿Seguros que no son novios ya?» Bromeó el cajero, a lo que Guillermo se sonrojó y Luis se quedó observando, dándose cuenta cómo él también estaba nervioso.
«bueno, en ese caso son $176 pesos, por favor» Luis quiso sacar su dinero pero Guillermo lo detuvo y dijo «a ti te toca la siguiente ¿Va?» A lo que Luis sonrió y asintió.
Pasaron a la mesa que se encontraba con una ventana y daba hacia la calle. Continuaron hablando sobre música, luego sobre series y al final sobre películas favoritas, Guillermo no le preguntó por el tema de Verónica y Rodrigo lo cual fue un alivio para Luis. Después de un rato, Guillermo le preguntó si lo esperaba un momento, que iría a lavarse las manos antes de que llegara el café, se levantó y se fue. En lo que Luis esperó, aprovecho para enviar un mensaje de actualización a Verónica, y había 20 mensajes, 1 de Verónica diciendo que ya estaba en casa y los otros 19 de Lau con tips de qué hacer en la primera cita, el último diciendo «más importante, ríete de sus chistes, aún si son malos»
Luis decidió responder los mensajes, sin embargo, escucho una voz que dijo «¿Disculpa, te puedo decir algo rápido?» Luis volteó a ver quién le estaba hablando y se encontró con una chica bella de cabello quebradizo pelirrojo y labios rojos, parecía de la misma edad que Guillermo. «Mi nombre es Maya, disculpa que interrumpa, seré breve. El chico con el que estás saliendo, ten mucho cuidado. Te ves buena persona, y no quiero que te lastimen. Ten mucho cuidado, toma, en este pedazo de servilleta te dejo mi número, llámame en cuanto puedas, adiós.»
Aquella chica llamada Maya dejó la nota y se fue, dejando un sentimiento agridulce y de alerta en Luis. Guillermo regresó, vio a Luis y preguntó «¿Todo bien?»
Parte 5: Piedra amarilla

NECESITO SABER CÓMO CONTINÚA ESTO! Qué giro tan más inesperado.
Me gustaMe gusta
Ya viene la 5ta parte, ¡gracias por tomarte el tiempo!
Me gustaMe gusta