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Siempre creí que podría encontrar la paz en un momento específico, como algo que sólo podría pasar al lograr resolver todos mis problemas. Que el momento en el que yo estuviera listo para abrir mi corazón y dejar que el incendio se apagara con la lluvia de alivio en mi alma, sería el momento de paz. Tranquilidad.

En realidad encontré paz en el momento más extraño.

Una noche llegué al edificio en el que vivo, subí las escaleras con prisa por el frío que sentí, llegue a la puerta y vi un sobre del banco, el cual contenía las deudas que tengo. Lo agarré, abrí la puerta y dejé aquel sobre junto las demás deudas acumuladas como el de la luz, el agua, el gas, etc. Dejé mis llaves en el llavero, tomé un largo suspiro y me senté en el sofá que, aún al día de hoy, no me pertenece.

Me quedé en silencio, pensando en el increíble día que había vivido y cómo sabía que todos estos problemas tienen solución, por lo que me re afirmé que sólo es cuestión de paciencia. Paciencia, paciencia, paciencia. Mis ojos miraron al rededor, notando la ausencia y por primera vez, en mucho tiempo, agradecí estar solo en mi espacio privado. Agradecí no tener con quien pelear o por quien ceder el control de la televisión, porque de verdad cuántas ganas tuve de jugar videojuegos sin éxito y ahora, puedo. Después decidí tomarme un baño a pesar del frío de la noche, pero daba igual, no había una voz pidiéndome que me apurara para llegar a la cama o que bajara el volumen de mi música.

Al terminar de bañarme, tomé mi tiempo para enfrentarme al frío decembrino, enrollé 3 toallas en mí para correr a la habitación, ponerme la pijama y acostarme. Me metí entre las sábanas, decidí poner 3 canciones antes de dormir y una vez escuchadas, cerré mis ojos.

Vaya privilegio, que no malinterpreten, me he ganado con llanto, sudor, años sin vacaciones y grandes desilusiones de la vida. Aún así, doy gracias porque tengo la oportunidad de crecer, de seguir viviendo a pesar de todas las noches que no quise hacerlo, de cada mañana que deseé no haber despertado. Vaya alegría, poder comprar mi cereal favorito, mis palomitas preferidas, mi cena de cada noche.

Al final del día, sí, ser humano es difícil, pero luchar por ser «especial» lo es aún más. Dar tu corazón por falta de amor es muy destructivo y menospreciar la alegría que te dan tus amigos es tonto.

Aún recuerdo el día que decidí escaparme de mis padres, el día que decidí no habría vuelta atrás. El miedo que me siguió por años, las peleas interminables que viví con mi familia, las mentiras o engaños que me hicieron y que yo también hice. Todo el daño que viví e hice vivir, la humillación que en algún momento sentí, vaya, no puedo decir que tuve una vida aburrida.

En relación al amor, quizás no había amado tanto a alguien y quizás jamás había sentido una ausencia tan grande en aquella ciudad de luz, pero estoy orgulloso de mantenerme honesto y admitir que la libertad al principio no fue más que extrañar su risa en cada rincón de mi cuarto, su mano buscando la mía y mi cabeza buscando su pecho para estar lo más cerca posible, como en el cine; Pero la vida llegó y me di cuenta que mi libertad era necesaria, para poder hacer las cosas bien para mí, no limitar mi futuro por alguien más y hacerme entender que también merezco que me amen bien, tanto como yo sé amar.

Y sí, el viernes que fui al cine por la tarde, cené por la noche y llegué a mi departamento sonriendo… fue cuando me di cuenta que estaba viviendo con paz.

Paz de saber que los problemas tienen solución, paz de saber que soy amado y que puedo amar, paz de hacer lo que más me gusta. Paz de saber que sólo es cuestión de tiempo. Esta es una buena vida y es la mía.

Así que, aquí mi lista de lo que quiero para este año:

  • Ver más a mi familia
  • Salir más con mis amigos
  • Hacer más reuniones en mi departamento
  • Dejar de usar mis tarjetas de crédito, liquidar las deudas que tengo
  • Viajar más (aunque tenga que usar mis tarjetas de crédito)
  • Consentirme mucho, haciendo lo que me gusta
  • Terminar los videojuegos que tengo
  • Comprar más videojuegos
  • Leer más libros
  • Continuar mis libros, publicar hasta que esté feliz con lo que he hecho
  • Comer más con mi mejor amiga
  • Dejar ir a quien no se quiere quedar
  • Grabar las canciones que he compuesto
  • Aprender a cantar
  • Abrazar más
  • Ir más al cine
  • Recordar que el tráfico también es un buen momento para pasar tiempo conmigo mismo.
  • Enamorarme sin miedo

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